Su condición marginal, debido al difícil acceso, ha permitido preservar en Ancares algunos aspectos culturalmente determinantes, sus fórmulas constructivas, pallozas de origen celto-astur, hórreos, que salpican el paisaje, como si de un viaje a otro tiempo se tratase.

Son tierras alejadas en las que normalmente las carreteras que nos conducen  a ellas acaban al llegar a su destino. 

Aunque Ancares podría ceñirse a la cuenca del río del mismo nombre, su identidad se extiende a toda la sierra y puede decirse que desde Villafranca del Bierzo hasta el límite Norte de la provincia todo es Ancares. 

La capital del valle de Ancares es Candín y sus pueblos más representativos, entre otros, vienen a ser Burbia, Campo del Agua, Paradaseca, y en sus estribaciones meridionales, Balboa, Cantexeira o Villariños.